August 5th, 2017 by carlos Alejandro

Cada Vez más, el Fondo

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Por Carlos Alejandro

31 de Julio de 2017

El gobierno de Donald Trump hace agua por todos lados como un barco a punto de irse a pique. Jamás, en los tiempos modernos, se había visto que un gobierno cualquiera, sobre todo el del imperio, hiciera agua como está ocurriendo ahora bajo el mandato del presidente-empresario- twitero.

El caos administrativo y político viene demostrando la falta de oficio del mandatario pendenciero y de muchos de sus funcionarios, así como las fobias y traumas de él mismo y de un selecto grupo de sus asesores, iniciando con su yerno Jared Kushner y el inefable Steve Bannon, quien sueña con una guerra entre su país y China comunista. ¡Vaya tipo peligroso!

En estos días, muy a su pesar, Trump está envuelto en una confrontación con su amigo Vladimir Putin, puesto que el congreso ha decretado una serie de medidas castigando a Rusia por los supuesos casos de espionaje electrónico durante la campaña electoral en Estados Unidos. Y para tener la certeza de que Trump no va a cometer una de las suyas, el congreso blindó sus decisiones.

Putin ha respondido solicitando a Washington el retiro de unos 300 diplomáticos norteamericanos de suelo ruso, y a los que se quedan, les ha quitado privilegios. La guerra diplomática entre los dos titanes sigue en curso.

En tres ocasiones Trump no ha logrado convencer a los legisladores republicanos de echar abajo la ley de seguridad social, coloquialmente conocida como Obamacare. Lo que ocurre es al revés, que los legisladores no han podido convencer al testarudo de Trump de que hacerlo como él quiere implica que el partido republicano pierda las elecciones intermedias del año próximo, y eventualmente las presidenciales del 2020, porque no han logrado articular un nuevo proyecto que no castigue tanto a la población.

Y es que hacerlo a ciegas y tontas y sin una ley alternativa, implica dejar sin servicios médicos a unos 25 millones de personas en los próximos diez años.   Y eso implica para los republicanos perder elecciones relevantes, con la presidencia incluida.

La parálisis del congreso en este tema ha provocado tensiones entre Trump y los legisladores, a quienes ha llamado incompetentes, por decir lo menos. Esto y sus pleitos con el procurador Jeff Sessions, quien se excusó en el tema del “rusiagate”, más el cese fulminante del destacado y eficiente jefe de gabinete Reince Priebus, están llevando al presidente a una confrontación sin parangón con su propio partido.

A este se añade la renuncia del director de información, el grosero y soberbio, Anthony Scaramucci, quien estuvo en el puesto diez días y que había sustituido al vocero Sean Spicer, el que jamás tuvo la simpatía del presidente, y que fue el blanco predilecto de los medios de información y de los programas de comedia de la televisión.

Chelsea Manning, el famoso transexual que entregó millones de datos clasificados a Edward Snowden y éste a su vez al servidor Wikileaks, de Julian Assange, protestó la decisión de Trump de prohibir la presencia de transexuales en las fuerzas armadas.

Otro craso error del presidente porque el cambio de género no ha demostrado cobardía en combate. Tan es así que las fuerzas armadas no han movido ni un dedo hasta que la decisión presidencial sea procesada debidamente por las altas instancias militares que deben instrumentarla.

Y emulando a Hitler, Trump lanzó arengas racistas, discriminatorias, durante sendos discursos frente a un conglomerado de boy scouts y con una unidad de policía de New Jersey, a la que recomendó utilizar la violencia con los detenidos., porque éstos no se merecen recibir cuidados y atenciones de los uniformados. Los jefes policiacos han rechazado las sugerencias del mandatario.

Y para cerrar su semana, Trump sigue enfrentado con China por el problema de Corea del Norte, porque, según él, Beijing no está haciendo lo suficiente para contener los ensayos balísticos de su vecino, el cual ha lanzado un cohete hasta las costas de Japón y que amenaza con alcanzar territorio de Estados Unidos.

Estados Unidos, por su parte, con su aliado Corea del Sur, lanza operaciones de vigilancia aérea y naval muy cerca de las costas de Corea del Norte, como disuasivos para contener sus amenazas nucleares.

China ha insistido que en este conflicto hay dos partes, las cuales no se han sentado a negociar ante la negativa de Washington. El problema es que Pyongyang se siente amenazado por la permanente presencial militar de Estados Unidos en la zona y éste pues simplemente considera que no hay razón de hacerlo ante la amenaza de Corea del Norte de atacar a sus vecinos, principalmente Corea del Sur.

Lo que hay que decir también, es que esta situación de confrontación Washington-Pyonyang favorece al gobierno de Beijing en su expansión del mar de China meridional, en el que construye islas artificiales que le ayudan a ampliar su mar territorial, en detrimento de Corea del Sur, Japón, Vietnam, Filipinas e Indonesia.

No cabe duda que hasta el momento la presidencia de Trump va de tropiezo en tropiezo y se nota que no hay forma de pararlo. Veremos cuánto tiempo tienen que resistir Estados Unidos y el mundo.