May 9th, 2014 by carlos Alejandro

El Agua de Todos los Días

EL AGUA DE TODOS LOS DIAS   (c)

Pues nuestros antepasados nos dijeron que este era un planeta de agua. Mis papás han dicho siempre lo mismo. Realmente no lo sé porque no puedo compararlo con nada, pues yo sólo he conocido este mundo y no me es posible encontrar la diferencia con otra cosa, por ejemplo con el planeta Tierra. No sé qué puede ser agua y tierra, porque no conozco ese planeta al que le nombran Tierra. Yo nací en este planeta que dicen que es de agua. No me pregunten por su nombre porque no lo sé. En la escuela dicen que alguien, hace muchos años, le dio el nombre de Planeta Agua, debido a que hay pura agua. Pero la verdad, según los libros de historia, nadie lo sabe, pues nunca nos han dicho si es cierto o no.

Es como ustedes, que le dicen Tierra a su planeta, pero no saben quién le dio ese nombre ni porqué. Nosotros lo conocemos con otro nombre, los libros de astronomía nos enseñan que es un planeta que está muy lejos de aquí y que está habitado por seres  diferentes a nosotros. Eso es obvio porque nosotros somos diferentes. Por más que me imagino cómo son sus habitantes no puedo. Y si tiene agua como nuestro planeta. Pero no creo, porque nuestra agua no tiene nada que ver con el resto de las aguas de otros planetas. Nuestra agua es distinta, no es como la de ustedes. Al menos eso es lo que pienso.

Asi es nuestro planeta. Tiene agua por todas partes, la verdad es que nadie sabe dónde comienza y donde termina. Dicen que hace muchos, muchos años una nave de otro planeta llegó al nuestro, pero no se estrelló; más bien lo cruzó de lado a lado, pero no sabemos si salió  de aquí, o se quedó en medio, al principio o al final, porque nuestro planeta aparentemente no tiene fin. La nave jamás ha sido encontrada y por lo tanto desconocemos quiénes la tripulaban. Los cronistas cuentan que era una nave muy grande, plateada, con grandes cohetes propulsores, los cuales comenzaron a fallar porque les entró agua. Es que nuestro planeta es muy grande. Cuentan que muchos exploradores han intentado cruzarlo,  pero ninguno ha regresado. No sabemos si murieron en el intento o si continúan  su camino.

Los investigadores han intentado medirlo pero no lo han logrado. Asi que desconocemos si es cuadrado o redondo, como la mayoría de los planetas. Dicen que solo hay agua por todos lados; no sabemos si tiene superficie, si hay tierra, nubes, arboles, o plantas, abajo o arriba, si tiene término o no. Y sobre todo si tiene un corazón, en medio, como cualquier planeta normal.

Otra cosa que no sabemos es si tenemos sol y luna y cielo. Nadie los ha visto. Pero no crean ustedes que estamos a oscuras, porque nos vemos perfectamente. No sé por qué, ignoro si hay luz y de dónde viene, pero sí podemos ver sin ninguna dificultad. No, días y noches aquí no existen. ¿Casas, calles, edificios? No, tampoco, porque no las necesitamos, todo es agua.  Claro que nos bañamos, bailamos, corremos, los niños juegan con pelotas, como cualquier niño normal. Las escuelas son como todas, aburridas. No nos podemos ir de pinta porque nuestros papás nos ven fácilmente a través del agua, porque nuestras escuelas no tienen paredes. Ustedes bien saben que es muy difícil construir algo en el agua.

Nos divertimos como se divierte cualquier persona normal. Somos personas normales, comemos como cualquier otro, a nuestras horas, mantenemos un ritmo de vida sencillo, vivimos con modestia porque aquí no hay ricos. De hecho no hay bancos, tiendas, fábricas o casas por el estilo. Aquí todos somos habitantes de este Planeta Agua y nos sentimos orgullosos, porque nadie nos ha dicho cómo vivir, ni hemos sido invadidos por seres extraños. Sólo esa nave rara ha sido el único objeto ajeno que ha entrado a nuestro planeta. Algunos ancianos cuentan que los tripulantes quedaron aterrados de vernos y que por esa razón aceleraron con toda la potencia, perdiéndose a la inmensidad del agua. La verdad no sé porque se asustaron, si somos personas normales. Tenemos un cuerpo de tamaño normal. Por ejemplo, yo mido 500 metros de altura, peso 100 mil toneladas, mi cabeza no tiene pelo (de hecho, ninguno de nosotros tiene) y está perfectamente cuadrada. No se dé qué color tengo los ojos, porque no usamos espejos. Teresa, mi mujer, está encantada con la profundidad de la cueva de mis ojos, porque dice que tiene el tamaño ideal para guardar su maquillaje. Ya aquí, en confianza, debo decir que los ojos no los utilizamos para ver,  sino que vemos a través de unos alambres (cuatro mil para ser exactos) y largos, largos. Debido a mi avanzada edad, tengo que usar anteojos en 1384 de los alambres, pero veo perfectamente bien todo lo que me rodea. Mis manos son transparentes y largas, así que no hay nada raro en ellas,  sobre todo que me corté siete metros de garras hace bastante tiempo.  Mis piernas, bueno, están perfectas, son puntiagudas, de cuatrocientos metros de altura, como todos los de mi  edad. La pierna central trasera me la fracturé hace como unos setecientos años jugando basquetbol,  pero ya está bien,  camino perfecto. De mi boca, bueno, ya ni hablar, es tan hermosa que gané un concurso hace cuatrocientos años en la escuela, para ver quién tenía la boca más grande. Le gané a Empaminondas por un margen de 15 metros.

Este es un pequeño testimonio de mi vida y de mis recuerdos. Lo que ocurre en nuestro Planeta Agua es que los viejos tenemos que morir. Y lo sabemos muy bien. Aquel refrán que  usan ustedes en la Tierra “El pez grande se come al chico” aquí no aplica. Conforme nos volvemos viejos, nos vamos haciendo más grandes de tamaño. Por ello, tenemos que servir de alimento para los jóvenes, a los más fuertes y llenos de vitalidad y energía que son mucho más chicos que nosotros. Todo sea por preservar nuestros valores y nuestra especie.

One Response to “El Agua de Todos los Días”

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