August 28th, 2017 by carlos Alejandro

Era de Esperarse, Donald Trump

159 ERA DE ESPERARSE, DONALD TRUMP (c)

Por Carlos Alejandro

13 de Agosto de 2017

Este fin de semana se produjeron relavantes manifestaciones en la ciudad de Charlottetsville, Estados Unidos, por grupos neofascistas y supremacistas blancos, que arrojaron tres personas fallecidas y más de una veintena de heridos.

Fue una jornada en la cual aparecieron banderas y saludos nazis, al lado de la famosa bandera confederada; declaraciones de odio por parte de los cientos de participantes en la marcha supremacista. Arengas en contra de todos los no blancos, negros y latinos, en especial.

Belicosos en extremo tanto de palabra como de acción, los nazis y supremacistas, portando antorchas, exigieron que el país vuelva a ser el impoluto Estados Unidos blanco; donde dominen los blancos, gobiernen los blancos, utilicen la violencia los blancos, se enriquezcan los blancos y los demás regresen a su condición de esclavos, todo esto como fue en el pasado.

El motivo principal de la protesta fue que uno de los símbolos racistas provenientes de la Guerra Civil, fuera devuelto a su sitio original. Se trata de una estatua del General Lee, comandante supremo del ejército confederado que ha estado coloocada durante años en un jardín y que el parlamento local quiere retirar porque alienta el racismo y la discriminación, precisamente.

La realidad es que jamás ha desaparecido la actitud racista de importantes segmentos de la población blanca de ese país. Según círculos de prensa existen unos mil grupos supremacistas diseminados en todo el país que operan con harta frecuencia en contra de la presencia de personas de color, latinos y orientales que llegaron a esas tierras después del arribo del Mayflower, cargado de blancos ingleses.

Lo que ellos ignoran es que, por lo menos los mexicanos, en una enorme mayoría, ocupaban ya las tierras tanto de la Nueva España como de enormes extensiones de tierra hacia el norte. Los orientales y negros llegaron en el siglo XIX vícitmas de la esclavitud.

Los primeros para trabajar en la naciente industria de los ferrocarriles y los negros de África para trabajar los plantíos agrícolas, en especial el tabaco y el té del sur estadounidense. La sangre de ambas razas regó los plantíos y los rieles y durmientes de los ferrocarriles.

En cuanto a los mexicanos, éstos fueron obligados por la fuerza a trabajar en la agricultura, la minería, la industria, la maderería, la ganadería, en los territorios que les fueron arrebatados por los blancos con lujo de violencia. Pobre de aquel mexicano que se negara a trabajar o a ceder su parcela, porque sin miramiento alguno era colgado en cuanto árbol se aparecía en el paisaje o rellenado su cuerpo a balazos.

Bastante se ha logrado en la segunda mitad del siglo XX por las minorías y podríamos decir que hay una integración relevante, por ejemplo los matrimonios interraciales y su participación en las actividades productivas.

No obstante, la segregación prevalece; las oportunidades laborales están del lado de la mayoría, las minorías tienen salarios más bajos que los blancos, los trabajos más rudos se otorgan a los negros y latinos. Y ni qué decir en las fuerzas armadas donde hay una frecuente resistencia a reconocer actos de valor en combate y ascensos a rangos superiores.

Este es el Estados Unidos que desean mantener los blancos y que Donald Trump no tiene inconveniente en preservar. Este presidente quiere regresar al status quo a la época inmediata a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial y aún antes, cuando el blanco decidía vida y destino, utilizando para su beneficio la mano de obra de las minorías.

Además, es éste el voto que quiere para mantenerse en el poder aún más allá del 2020. Por eso si siquiera condenó los actos de violencia desatados por los supremacistas y neonazis, uno de ellos, en un claro acto terrorista copiado de Europa, acabó con la vida de una mujer y dejó una enorme lista de heridos.

Los actos vandálicos y de violencia parpetrados por los supremacistas ha sido numerosos a lo largo de los años, sin que tengan visos de concluir, antes bien, parece que tienden a aumentar, dada la actitud complaciente del presidente de ese país y de muchos del gobierno, racistas a ultranza.

Donald Trump, con su mal ejemplo, les ha dado a estos neo nazis y supremacistas una especie de carta blanca para continuar con sus políticas de discriminación, de vandalismo y de violencia que nos hace recordar el pasado, tanto en el mismo Estados Unidos, como lo que ocurrió en la Alemania de Adolfo Hitler.

Millones de vidas perdidas, cientos de miles de millones de dólares perdidos por la destrucción de infraestructura y la propiedad privada, nos indican que hay que luchar para que estos engendros no logren el triunfo de lo que se proponen. Tenemos que dar la pelea con vigor, fortaleza y conciencia, para evirarlo.